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Investigadores de dos universidades desarrollan proyecto para potenciar la agroindustria del achiote en El Salvador




Centros de investigación de dos universidades están desarrollando una investigación en conjunto para para potenciar el desarrollo de la agroindustria de achiote en El Salvador, una aporta el componente agronómico y la otra el estudio químico.

“El proyecto se llama integración de Metodologías para el Desarrollo de la Agroindustria de Achiote en El Salvador. Este proyecto nació por un interés de país, porque aquí hay algunos productores de achiote y están concentrado en tres zonas, en Metapán, en Zacatecoluca y en Morazán”, afirma María Elena Montes, investigadora de la Facultad de Agronomía de la Universidad Católica de El Salvador (UNICAES).

Sin embargo la idea de impulsar un proceso para desarrollar la agro industria del achiote en el país nació unos cuantos años atrás cuando a la Universidad Alberto Masferrer (USAM) le solicitaron de la institución Educación y Trabajo (EDYTRA) del Polígono Industrial Don Bosco que les acompañaran en el apoyo a unos 150 campesinos de tres cooperativas que cultivaban achiote, según cuenta el Dr. Celso Rodríguez Echenique, Director del Instituto de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Alberto Masferrer (ICTUSAM). 

Entre ambas instituciones vieron la oportunidad de generar mejores condiciones de vida a campesinos que cultivan un producto hasta cierto punto olvidado, a pesar que es común su uso en la comida salvadoreña y que ahora con las nuevas tendencias de los colorantes a nivel mundial tiene una gran oportunidad de comercializarse a buen precio en el mercado internacional 

“En este momento casi todo el mundo ha reconocido que los colorantes artificiales están propensos a tener elementos cancerígenos”, manifiesta el Dr. Rodríguez, por eso en países como India se ha potenciado la producción de colorantes naturales como el achiote para la industria tanto alimenticia como también de la industria de cosméticos en la que también se está impulsando el uso de colorantes como la vixina y la nor vixina que contienen el achiote. 

La investigación tiene un período de un año y es financiada con los fondos concursables del Fondo de Investigación para la Educación Superior (FIES) del Ministerio de Educación, que busca incentivar la investigación científica en el país. El proyecto fue presentado por la Universidad Alberto Masferrer (USAM) y la UNICAES. 

Este proyecto responde un tanto a la inquietud de un grupo de medianos y pequeños productores apoyados por el padre Pepe Morataya del Polígono Industrial Don Bosco, a quienes les interesa el colorante y han visto la oportunidad de poder exportar la materia prima, especialmente para España, eso les motiva a buscar apoyos para el desarrollo de la industria del achiote. 

“Conocimos pequeños productores que son muy abiertos, muy dinámicos a intercambiar sus dudas, sus deseos de que el material pudiera tener un valor agregado, se pudiera comercializar mejor”, expresa la investigadora Montes. 

La USAM ha venido haciendo estudios sobre el análisis químico de la Bixina -colorante empleado en la industria alimentaria como aditivo, extraída del árbol bixa orellana, o popularmente conocido como achiote- y la UNICAES ha venido investigando sobre la micro propagación para encontrar los fenotipos porque no hay variedades específicas conocidas sobre achiote, pero si hay varios fenotipos, según explica la investigadora. 

El propósito de ambas instituciones es elaborar un documento conjunto en el que la USAM desarrollará un método cromatográfico para determinar el contenido de Bixina en las muestras de semilla de cápsulas maduras de achiote. 

“Lo que busca este proyecto es hacer toda la metodología para producción del achiote entre ambas instituciones, integrar estas metodologías para la agroindustria; ya sea la USAM extrayendo el colorante, determinando mejores fenotipos para reproducción y nosotros viendo a ver si coincidieran con que el mejor tipo que da colorante resultara ser el que mejor se adapta a nosotros en condiciones de laboratorio”, afirma Elena Montes. 

Agrega que algunas plantas con características determinadas que tienden a dar diferentes porcentajes del colorante, la que mayor cantidad de colorante tenga es la que sirve más en la agroindustria. 

Dentro de este proyecto, la UNICAES evalúa la fertilidad de las condiciones agroecológicas de las zonas donde están estos cultivos y realizan análisis de suelos, análisis foliares, estado de las plagas y de las enfermedades. 

En un principio se ha dicho que el achiote es uno de los cultivos que puede ser sembrado en suelos pobres o agrestes, en condiciones de sequía de pendiente, en algunos casos, de poca nutrición, pero al tenerlo en cultivo, los productores han visto que también el achiote necesita ser fertilizado y necesita tener su plan de manejo al igual que otro cultivo, manifiesta la investigadora de UNICAES. 

Los productores han sembrado material, semillas traídas de Guatemala y otras de Suramérica de unas variedades que producían mucho colorante en Perú, pero como todos los cultivos ya cuando están en otra zona, el colorante ya no se desarrolló tanto como lo hacía en Suramérica. 

En este sentido, Montes considera que otro paso sería hacer un marcaje molecular de las especies criollas porque se supone que son las que mejor están produciendo el colorante, las que mejor se adaptan y mayor producto tienen. 

Agrega que en la unidad que ella trabaja tienen material introducido in vitro y semilla germinada, porque están comparando los diversos fenotipos de las tres zonas para ver como se comportan in vitro, para ver tasas de multiplicación de las plantas y luego ver la adaptación del material en bandejas de germinación o bandejas de aclimatación y este material reproducido lo darían a los productores. 

Además indica que es muy importante que dentro de corto tiempo no solo se venda como colorante sino como productos medicinales y de jabones para la piel y quemaduras porque el extracto ayuda a la cicatrización y también para cosméticos, y como colorante para comida. 

En este sentido, afirma que el Polígono Industrial Don Bosco sigue trabajando, sobre todo, en el desarrollo de sub productos. Han desarrollado champús y jabones a partir del achiote y han encontrado una serie de propiedades medicinales a las hojas, como por ejemplo para curar problemas relacionados con la gastritis. 

Por su parte, el Dr. Rodríguez destaca la oportunidad que se tiene en el país al apoyar a los productores de achiote porque hay una creciente demanda internacional por colorantes a base de esta planta. El académico señala que la India es uno de los principales exportadores en el mundo, pero cuando termina su temporada, aquí en el país se está listo con la cosecha. 

Puede ser un cultivo muy atractivo porque dejaría ganancias para los agricultores en un producto que no requiere muchos cuidados y necesita poca inversión para generar un buen rendimiento, destaca el director de ICTUSAM. 


Los investigadores se proponen que en cada parcela del campesino se produzca la mayor cantidad de colorantes para eso se entregará las plantas idóneas para el tipo de suelo que tenga cada productor. 

Colombia ha llegado a obtener 12 por ciento de colorante en la producción, en Costa Rica se alcanza a tener el 4 por ciento y “nosotros aspiramos a que se obtenga en el país cantidades arriba del 8%, eso ya sería muy rentable para los campesinos y ayudaría a mejorar las condiciones del campo al desarrollar una agroindustria rentable”, explica el Dr. Rodríguez Echenique. 


Por su parte, el también investigador de la Universidad Alberto Masferrer, Jorge Manuel Collazo, afirma que para desarrollar la industrialización de la producción del colorante a base de achiote en el país se necesita escalar los análisis de laboratorio y montar una planta de procesamiento; agrega que para empezar es necesario contar con un cromatógrafo para hacer los análisis, el cual cuesta un poco más de 50 mil dólares. 


Los investigadores de USAM destacan la gran oportunidad que representa la producción de achiote en el país, por el bajo costo de producción, pero señalan que se vuelve necesario proporcionar la tecnología necesaria para ofrecer un producto terminado en el mercado internacional. 












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